abril 27, 2022

5 nociones clave en la obra de Jacques Derrida



Jacques Derrida, una de las principales figuras asociadas con el posestructuralismo y la filosofía posmoderna; es ante todo una estrecha red de nuevos conceptos. Aquí hay cinco nociones fundamentales que ayudan a comprender mejor su obra.


Gramática

Derrida ha sacado del anonimato esta antigua palabra, formada a partir del griego gramma (‘letra’, ‘escritura’, ‘alfabeto’) y logos (‘discurso’). La definición en Littré, diccionario de la lengua francesa, dice: «Tratado sobre las letras, el alfabeto, el silabeo, la lectura y la escritura.

En Linguuistica y Grammatología, el filósofo readapta esta noción y la presenta como «la ciencia de la escritura antes del habla y en el habla».

Es crítico, polémico: se erige contra el «logocentrismo«, una posición que demerita la escritura -asociada a la pérdida de sentido, a la vana repetición, incluso a la violencia- en relación con la voz, que se supone da acceso a las cosas mismas.

Por el contrario, la escritura, cuyo concepto se amplía, precede a la voz; funcionando en ausencia del emisor y/o del receptor, designa y califica cualquier forma de comunicación. Incluso hablado, por lo tanto.

Del griego al latín: visualizando la evolución del alfabeto

La lección del pharmakon: el interior se contamina con su exterior, cada término es perseguido por el que se opone (la voz por la escritura, la filosofía por el sofisma)

La Trace

Según la concepción actual, una huella es el signo de algo que ya no está presente; da testimonio de un paso anterior. En otras palabras, primero habría una presencia pura, y luego lo que queda de ella: huellas en la nieve.

Invirtiendo este esquema, Derrida plantea una paradoja desconcertante: según él, la huella es originaria, al principio (por eso habla de «archi-huella», el prefijo «archi» significa precedencia, preeminencia).

No hay un primer significado, ni un original auténtico: el original es siempre una copia. La propia huella nunca es estable, nunca es rastreable: le corresponde «borrarse a sí misma, robar lo que podría mantenerla presente».

Ya sea escrita o vivida, la huella designa el lugar y el juego de un enredo primordial: lo mismo entrelazado, ahuecado por lo otro.

Diferencia

Este es uno de los hallazgos más célebres de Derrida. El sustantivo se forja a partir del participio presente del verbo «diferir», que tiene varios significados; «diferir» significa «no ser idéntico a», pero también «postergar».

La diferencia, por tanto, se refiere al movimiento o proceso que pospone cualquier existencia apartándola de sí misma: es un sinónimo de huella.

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Las palabras y las cosas están siempre en proceso de diferenciación: aplazamiento, retraso, demora en la llegada. Derrida hace de la Diferencia la madre de los conceptos (por ejemplo, la cultura es de naturaleza diferida), pero también la dinámica misma de la identidad, de la vida: nunca coincidimos con nosotros mismos, nunca dejamos de desaparecer y reaparecer de otra manera.

Falogocentrismo

Palabra derivada de «falo» -símbolo del poder masculino, significante del deseo en el psicoanálisis- y «logocentrismo».

Escrita en su mayoría por hombres, la filosofía se construyó sobre un menosprecio de la mujer (relegada al lado de las apariencias, de lo irracional, de la seducción); el neologismo tiene ante todo esta función de análisis crítico.

Sin embargo, Derrida no promueve un «ginocentrismo». En contradicción con cierto feminismo, se niega a esencializar a las mujeres o la diferencia de género (a decir lo que son «en sí mismas»).

La noción de género corresponde a un «principio de orden» que hay que deconstruir. Más bien, lo femenino nombra un elemento de desbordamiento y subversión, que desarticula las categorías establecidas: «No hay esencia de mujer porque la mujer se descarta y se desecha a sí misma».

Tomado de http://Notaantrpologica.com/